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La Ciudad de México, un clima ideal para los Huertos Urbanos

Ante el calentamiento global y la ganada carrera  del  pavimento sobre las áreas verdes en las ciudades, cada vez es más  necesario pensar  en alternativas sustentables para generar áreas verdes, y al mismo tiempo,  aumentar el auto consumo de alimentos. La Ciudad de México tiene uno clima ideal para la práctica de los huertos urbanos.

El cultivo sustentable en huertos urbanos es un acto, algunos dirían revolucionario, que arranca muchos males de raíz e irremediablemente termina por transformar las ciudades, a la persona y su entorno. Pero más allá del cultivo, la producción de alimentos, su transporte, distribución y venta, son temas de vital importancia para el presente y futuro sostenible de las grandes urbes y la estabilidad social. No por nada en la CDMX se está impulsando el cultivo urbano, creando también fuentes de empleo cercanas a los centros de distribución y grandes mercados, además de que se fomenta la producción y creas comunidad con la gente de tu colonia .

Herederos de una larga tradición, latente pero en peligro en las chinampas de Xochimilco, la ciudad poco a poco redescubre y aprende cómo sembrar en cualquier espacio. En forma de huertos medicinales, macetas de llantas, botellas, contenedores, huertos modulares, camas de cultivo en camellones, huertos escolares, o como jardines verticales y azoteas verdes en comercios y oficinas.

La agricultura natural urbana nos pone en contacto con nuestros alimentos de manera directa y nos acerca a nuestras raíces culturales, abriéndonos un abanico de alimentos deliciosos y saludables que muchas veces la agricultura industrial no contiene. Con acciones como huertos comunitarios, medicinales y escolares, se ayuda a combatir los problemas de salud, obesidad y desnutrición, que tanto cuestan a las instituciones y familias. Ayudan además, a reformar los lazos sociales perdidos en el estresante y aislado estilo de vida típico de las ciudades modernas. Todo esto, mientras repercute positivamente en la estética de la ciudad, los microclimas de las calles y viviendas, la salud y estado de ánimo de los ciudadanos, reduciendo el desperdicio energético y ayudando a reducir los contaminantes en el aire.

Ahora que hay mucho  tiempo disponible y que todas y todos hemos tomado una pausa por el COVID-19 investiga y anímate a cultivar tus propias plantas.